Semblanzas homiléticas sobre Germán Doig [*]

Germán Doig,
un apóstol de la Nueva Evangelización[*]

 

Mons. Alberto Giraldo Jaramillo, P.S.S.
Arzobispo de Medellín y Presidente
de la Conferencia Episcopal de Colombia

Creo que todos han escuchado acerca de la Nueva Evangelización, es decir de ese impulso que la Iglesia quiere tomar y que desde luego se tiene que sentir mucho más ahora, empezando un nuevo milenio. Esa Nueva Evangelización es nueva porque arranca de un impulso fuerte en el corazón del evangelizador. Es nueva porque encuentra métodos nuevos y tiene nuevas expresiones. Es nueva porque es muy creativa.

Pienso que si fuéramos a dar una característica de la vida de Germán, tendríamos que decir sencillamente: fue un apóstol de la Nueva Evangelización. Y ciertamente se le ocurrieron cosas estupendas, en el campo del estudio, de la investigación, del apostolado, de la oración. Pero a ninguno de nosotros se le hubiera ocurrido pensar lo que se le iba ocurrir a Germán: morir bien joven, morir lleno de verdad a los 43 años.

Me atrevo a decir que también con la muerte se evangeliza, también con el estilo de muerte se hace una Nueva Evangelización. Es un método raro, pero nuevo. Yo evangelizo, yo anuncio la vida con mi forma de morir. Vamos entonces, queridos hermanos, en esta noche, a recoger la lección de vida que nos deja Germán con su muerte.

Los que lo conocimos de cerca y los que tuvimos la fortuna de dialogar ampliamente con él podemos dar fe de la forma sencilla como él tomaba la Palabra de Dios y la traía a los acontecimientos de cada momento. Pues bien, recojamos hoy la Palabra de Dios que acabamos de escuchar y traigámosla ahora a la vida de cada uno de nosotros. [...]

Quiero dirigirme a todos ustedes, y a mí también, para insistir en la única forma de llevar una vida que tenga sentido. La única forma de llevar una vida que merezca el nombre de vida, es una vida coherente. Coherencia entre los principios que tenemos y la vida que vamos llevando. Coherencia entre la Palabra que escuchamos y nuestra existencia diaria. Coherencia entre toda nuestra vida y la voluntad de Dios en nuestra vida. Y esa coherencia, desde luego, tiene un camino, un camino duro, difícil, de lucha, de esfuerzo; ha de partir de un rechazo definitivo y decisivo al mal; debe contar con la gracia de Dios; tiene que definir muy bien: “El Señor es mi pastor”, no otro; y se va llevando en la vida diaria.

A mí me parece que Germán nos dejó una experiencia muy interesante de coherencia en la vida. Su esfuerzo intelectual, su espíritu de investigación, su deseo de llegar al fondo de los problemas actuales, eran sencillamente una consecuencia de sus principios de fe.

Queridos hermanos, dejémonos interpelar ahora por el acontecimiento de la muerte. Como hay tantos jóvenes, se me ocurre terminar contando una dinámica. [...] La dinámica consiste en que tú hagas tu propio elogio fúnebre, vas a formular lo que se debería decir el día en que tú mueras.

Hermanos, ¡ha muerto Germán! ¿Que tal si el muerto fuera uno de nosotros? ¿Qué se podría decir? ¿Qué habría que decir? ¿Estaría toda una comunidad conmovida con nuestra muerte? ¿Sentirían todos que pasó la vida haciendo el bien, que llevó una vida coherente?

Concluyamos. Es muy interesante, y podríamos sacar textos del Evangelio, aun del Antiguo Testamento, para mostrar cómo la celebración eucarística debe tener una coherencia con nuestra vida, y esa coherencia es sobre todo un sentido de fraternidad, de unidad, porque nos alimentamos del mismo Pan.

Pues bien, hermanos, reunidos, todos, en torno a la Mesa, dejemos que el Señor nos una en unos mismos sentimientos, pidamos por nuestro hermano Germán, pidamos por todos los que estamos aquí, para que tengamos la gracia de llevar una vida coherente. Que el Señor escuche nuestra oración. Amén.


[*] Diversos Pastores han pronunciado homilías en las que se han referido a la vida de Germán Doig Klinge, así como a sus obras. En ellas se pueden encontrar trazos testimoniales de miembros de la Jerarquía que lo conocieron e incluso trabajaron conjuntamente con él al servicio de la Iglesia. En estas páginas se publican partes de algunas de dichas homilías como una contribución a unas semblanzas sobre Germán. Al publicar estas semblanzas la revista «VE» desea dejar expresa constancia de que en modo alguno pretende adelantarse al juicio de la Autoridad eclesiástica.
[*] Homilía durante la Misa con ocasión del mes del tránsito de Germán Doig, iglesia “El Divino Maestro”, Medellín, 13 de marzo de 2001.

 

 

VE enero-abril de 2002, año 18, No. 51

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