Semblanzas homiléticas sobre Germán Doig [*]

Germán Doig,
un hombre de sorpresas[*]

 

Cardenal James Francis Stafford
Presidente del Pontificio Consejo para los Laicos

Ofrecemos este sacrificio eucarístico por Germán Doig. Han pasado treinta días desde que experimentó la plenitud del misterio de ser bautizado en la muerte del Señor. Su vida fue un continuo desprendimiento de sí y un tomar la forma de Cristo crucificado. Ser amigo de Germán significaba vivir constantemente maravillado. Hay muchas evidencias que apoyan este continuo desprendimiento de sí. Una persona de tal temple está llena de sorpresas.

Nos sorprendió con su comprensión de la enseñanza de nuestro Santo Padre, Juan Pablo II, sobre la naturaleza y el propósito de los nuevos movimientos laicales en la Iglesia. Al revisar y estudiar su libro Juan Pablo II y los movimientos eclesiales. Don del Espíritu, me sorprendió la precisión con que sintetizó las enseñanzas del Santo Padre.

Dotó este trabajo, como todas sus tareas, de claridad analítica. Ello requirió un estudio a fondo. Entregándose generosamente a este importante trabajo, hizo suyo el pensamiento del Papa. Lo comprendió prontamente. Su agilidad intelectual fue clara desde temprana edad. [...]

Nos sorprendió con la amabilidad y humor con que informó todo lo que hizo. A primera vista parecía un hombre serio. Pero cuando uno lo veía hablando en privado con otros, percibía que él y la persona con quien conversaba sonreían o reían con frecuencia. Ésa ha sido también mi experiencia en conversaciones personales con él. Su sereno humor fue una gracia que permitió a su corazón sobrellevar virilmente las contradicciones del mundo.

Nos sorprendió siendo un cristiano de hoy. En diez momentos distintos de su libro sobre los movimientos se refiere al significado de los nuevos fenómenos eclesiales hoy. Germán fue un cristiano contemporáneo. [...]

Los efectos de una tecnología sin barreras, de la planificación histórica y de la razón controladora han sido apocalípticos en las culturas a todo lo ancho del mundo. Los jinetes de la hambruna, de la peste y de la guerra han hecho su gran ingreso a lo largo de los últimos 140 años. Germán reiteradamente preguntaba cómo hablar de Dios en un tiempo como éste. Abiertamente pedía a otros hacerse la misma pregunta y buscar respuestas.

En compañía de sus amigos en Cristo, él mismo ofrecía respuestas. Sólo mencionaré un ejemplo que puede parecer extraño, pero que impresionó profundamente a este norteamericano en sus visitas a Lima. La música sacra que Germán impulsó en vuestras comunidades fue creada con fuertes voces acompañadas por antiguas cuerdas andinas, zampoñas y bombos. Aun cuando es más difícil hoy que en una cultura barroca percibir la coincidencia del esplendor de la armonía del mundo y el esplendor de Dios que se auto-revela, Germán sabía que los frescos sonidos de esas melodías sagradas mostrarían su nueva identidad a la altura de las montañas primordiales del Perú, creando así un lenguaje contemporáneo que indistintamente fuera de este mundo y estuviera por encima de él.

Tampoco con respecto al presente cedía al romanticismo. Germán era consciente de la importancia de la libertad humana. Tenía una suprema conciencia de que las decisiones libres de los hombres tendrían un peso decisivo conforme las Iglesias en América Latina siguen afrontando los peligros mortales del marxismo y de su hija, la teología de la liberación, así como del secularismo.

Germán también nos sorprendió con la profundidad de su vida espiritual. Era un hombre de santidad. Todos los días pasaba largos espacios de tiempo en oración. Los momentos en que contemplaba el rostro de Cristo eran inviolables. Miembros del Movimiento y del Sodalitium, algunos de los cuales hacen duelo por Germán como su amigo más cercano y su padre, han destacado esta inviolabilidad característica del tiempo que Germán dedicaba a la conversatio sacra.

Finalmente, Dios nos sorprendió con la temprana muerte de Germán. No la esperábamos. Su luz no sólo brillaba con esplendor en América Latina, sino que aparecía también en el cielo de la aurora de Norteamérica y de Roma. ¿Por qué se extinguió tan repentinamente? Todos se hacen la pregunta. No creo que Germán la hubiera planteado. No es poco razonable pensar que él no se habría visto sorprendido. Sabía que su padre había muerto casi a la misma edad que él había alcanzado. Habló a sus más cercanos de la posibilidad de no vivir más que su padre. Por ello se dio cuenta de que tenía mucho que realizar en corto tiempo.

Para concluir, una característica de la comunidad puede ser una ayuda para ustedes en este tiempo de dolor. Como ustedes saben, me ha llamado la atención el lugar central que Santa Rosa de Lima, la Patrona de América, ha tenido en la espiritualidad de muchos miembros de la comunidad. Recuerdo vivamente la liturgia eucarística celebrada por el Cardenal López Trujillo en la Basílica construida sobre el lugar de su casa en Lima. También recuerdo conversaciones con miembros del Movimiento y del Sodalitium sobre su papel como modelo para ellos.

Como Germán, ella era de Lima. Ambos practicaron la vida ascética y las obras de misericordia. Ambos tuvieron una vida intensa de oración. Como Germán, ella murió joven, incluso más joven que él. Ella es, en efecto, la primera santa canonizada de América y la única americana entre los 140 santos sobre las columnatas del gran abrazo de San Pedro en la piazza, delante de su martyrium.

Estoy convencido de que el Movimiento de Vida Cristiana y el Sodalitium han recibido de Dios una vocación fundamental para América. Vuestra tarea no va a ser ligera ni fácil. El Maligno ronda como león rugiente buscando a quién devorar. La vocación y la elección de vuestra familia espiritual les exigirá tomar fuerzas de los tesoros más profundos que el Espíritu ha depositado en la Iglesia.

Afortunadamente, Santa Rosa de Lima es una robusta representante de esa re-interpretación carismática de la Cruz y de la experiencia del abandono de Cristo. Creo que la vocación de Santa Rosa será compartida estrechamente por algunos miembros de vuestras comunidades. El golpe tremendo de la muerte inesperada de Germán sobre una comunidad joven es un anticipo de este carisma. [...]

La muerte de Germán nos habla de cómo Dios se revela: en su propio misterio esencial. Creo que la vida de Germán se revelará cada vez más como formada por la Cruz de Jesús, porque el Señor Resucitado aparece en el retirarse. Entre sus discípulos, la gloria de Dios brilla en su ocultamiento. El desprendimiento de sí mismo, como en Santa Rosa de Lima, es el sello del discípulo de Aquel que se anonadó en obediencia hasta la muerte, y muerte de Cruz.

¡Que Germán Doig descanse en la paz de Cristo!


[*] Diversos Pastores han pronunciado homilías en las que se han referido a la vida de Germán Doig Klinge, así como a sus obras. En ellas se pueden encontrar trazos testimoniales de miembros de la Jerarquía que lo conocieron e incluso trabajaron conjuntamente con él al servicio de la Iglesia. En estas páginas se publican partes de algunas de dichas homilías como una contribución a unas semblanzas sobre Germán. Al publicar estas semblanzas la revista «VE» desea dejar expresa constancia de que en modo alguno pretende adelantarse al juicio de la Autoridad eclesiástica.
[*] Homilía durante la Misa con ocasión del mes del tránsito de Germán Doig Klinge, iglesia “Santa María in Monticelli”, Roma, 13 de marzo de 2001.

 

 

VE enero-abril de 2002, año 18, No. 51

© Vida y Espiritualidad

Página principal

Contenido